Presentación

 por Aurora Ravina

Buenos Aires, Marzo 14 de 1863. El Presidente de la República: Considerando: Que uno de los deberes del Gobierno Nacional es fomentar la educación secundaria dándole aplicaciones útiles y variadas, a fin de proporcionar mayores facilidades a la juventud de las Provincias que se dedica a las carreras científicas y literarias: Que es sentida por todos la falta de una casa de educación de este género, en que los jóvenes que han cursado las primeras letras se preparen convenientemente para las carreras que han de seguir (…)”.

Decreto de creación del Colegio Nacional de Buenos Aires.

La creación del Colegio Nacional de Buenos Aires ocurría en pleno transcurso de la etapa, que en la historia del país se conoce como la de la Organización Nacional, desarrollada al amparo de la Constitución Nacional (1853-1860). Hito significativo al que se llegó después de un largo y doloroso camino de encuentros y desencuentros, que requerirían aún veinte años más para consolidar la unión nacional con la capitalización de la ciudad de Buenos Aires.

El programa contenido en la ley fundamental incluyó atender al progreso de la ilustración con planes de instrucción general y universitaria, y con el encargo a las provincias de proveer a la educación primaria. La fundación de colegios nacionales en todas las provincias y de escuelas normales para la formación de maestros, además del impulso general a la educación primaria y la alfabetización, sentaron las bases de un sistema educativo que contribuyó tanto o más al progreso del país, y a su inserción en el mundo desarrollado de entonces, que su incorporación a la división internacional del trabajo de la mano del “boom cerealero”. Por otra parte, un Estado que tenía por delante la organización de la administración pública necesitaba de gente instruida y educada que pudiera ocupar los distintos rangos que requería un escalafón eficiente.

La educación como meta prioritaria era un valor entendido para los hombres de aquel tiempo. Podían discutirse planes, posiciones ideológicas, méritos personales, cuotas de poder individual o corporativo, pero en ningún caso, el deber del Estado como garante insoslayable del impulso a la educación y su sostenimiento. Estas premisas y el espíritu que las alentaba subyacían en la creación del Colegio Nacional de Buenos Aires, sobre la base del que había sido, como señalaba el decreto de 1863, el Colegio Seminario y de Ciencias Morales.

A lo largo de 150 se ha reunido una extensa bibliografía de géneros diversos, que ha tratado sobre la vida del Colegio desde diversas perspectivas. Entre ellas resultan particularmente atractivas, con la Juvenilia de Miguel Cané a la cabeza, aquellas que recuperan la vida cotidiana de los alumnos, los recuerdos sobre compañeros y profesores, las travesuras, y no tanto, con sus consecuencias, el trago difícil de los exámenes, las aulas, los laboratorios, la biblioteca y el espacio todo del Colegio, una suerte de segunda casa durante los años del secundario, y para muchos, aún después. No es fácil hacer un cálculo de cuántos estudiantes pasaron por sus aulas en el transcurso del siglo y medio que ha corrido desde 1863, menos todavía si se suman los años de las instituciones antecesoras de las que el Colegio ha venido a resultar una continuación casi natural. ¿Qué más podría agregarse para homenajearlo en un aniversario tan señalado, cuando tantas cosas se han recordado y tantas veces se han rescatado las múltiples figuras que pasaron por sus aulas para destacarse en todos los campos de la vida del país, dentro y fuera de él? Desde el edificio a su historia, el Colegio aparece rodeado de un halo de solemnidad. ¿Por qué no agregarle otro de risas y sonrisas, que refresque las emociones del espíritu?

Por eso aquí se ha elegido el humor, de la mano de la fuente inagotable de Caras y Caretas (1898-1939), la revista de actualidad política, social y cultural, que contó con un elenco de periodistas y dibujantes, entre los más destacados de su época. El humor gráfico, y la caricatura, especialmente, fue uno de sus rasgos distintivos. Políticos, magistrados, desde presidentes de la República, ministros, jueces y una variada gama de funcionarios, hasta escritores, científicos, historiadores, y artistas, todos fueron plasmados por el talento de quienes eran agudos lectores de los distintos aspectos de la realidad del país cada tiempo. La galería que se ofrece aquí es una muestra de caricaturas más o menos irreverentes, satíricas de trazo más sutil o más grueso, –siempre implacables al decir de Ramón Columba maestro en el género– que traducen, sobre todo, las vicisitudes políticas de la Argentina, pero no abandonan el plano social ni el mundo de la cultura, captando y plasmando con singular destreza y riqueza de estilos los más acusados perfiles de un vasto espectro de personalidades que de un modo u otro ocuparon la escena pública, y que una vez fueron alumnos del ya más que centenario Colegio.

El nombre completo de cada personaje y las fechas que remiten al lapso de su vida son las únicas referencias que se han añadido a las imágenes. El recurso es deliberado. La galería encierra una invitación a averiguar quiénes fueron los antiguos alumnos, cuál la trayectoria que los hizo merecedores de la atención de los lápices y las plumas más afiladas del periodismo humorístico que abarca el ciclo de Caras y Caretas. A los más jóvenes, la visita los introducirá en un viaje que une el presente con el pasado contenido en él, pero que les es desconocido aún. Para los mayores será la ocasión de renovar conocimientos y recuerdos sobre más de un aspecto de la historia del país. Para todos, se desea un recorrido placentero y sonriente en el que cada quien conmemore tan particular aniversario de una institución emblemática de la educación pública argentina, de la manera que mejor conforme sus propios pensamientos y emociones.

En 1958, un decreto de la autoridad pertinente creaba el Museo Municipal de la Caricatura, y en los fundamentos, el entonces intendente de la Ciudad de Buenos Aires, subrayaba:

Que a través de la caricatura se expresa con humor e ironía, el juicio popular de los hechos y de los personajes cuyo conocimiento es útil para interpretar la significación de las distintas corrientes de opinión en cada momento histórico;
Que los artistas que han cultivado este género se han hecho acreedores al respeto y homenaje de la población, no solo por los méritos generales e intrínsecos de su trabajo y por la sagacidad de sus interpretaciones, sino también porque su oficio no siempre puede ejercerse con libertad y provecho personal (…)

Estos conceptos vertidos hace más de medio siglo, a pocos meses de ocurrida la tercera de las recuperaciones de las vías constitucionales, que la Argentina viviría en el siglo XX, han sido recordadas y citadas más de una vez a propósito del humorismo gráfico y su significación para la sociedad. No han perdido vigencia, y siguen reafirmando el valor de la historia como el saber que entiende en los asuntos humanos y el de la libertad de prensa que contribuye, como la educación, a la construcción de ciudadanía.

1: Profesora de Historia (FFyL/UBA). Integrante del cuerpo docente de la casa, 1984-2013. Jefa del Departamento de Historia, 1998-2007. Directora de las colecciones de Historia coeditadas por el CNBA y el diario Página/12, 1999-2007. Investigadora del Conicet, 1984-2013. Directora de la Revista Electrónica de Fuentes y Archivos, Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti”-Unidad asociada al Conicet, (Córdoba-Rep. Argentina), desde 2010.

Bibliografía

Columba, Ramón, Qué es la caricatura, Buenos Aires Dunken, 2007 (la obra se publicó en 1959, pero esta es la primera edición por esta editorial)

Gené, Marcela, “Dibujar para disputar: el enemigo en caricaturas” en: Gené, Marcela y Wechsler, Diana, Fuegos Cruzados. Representaciones de la Guerra Civil en la prensa argentina (1936-1940), Fundación Provincial de Artes Plásticas “Rafael Botí”, Córdoba, España, 2005.

Gené, Marcela, “Impresos bajo fuego. Caricaturas e ilustraciones en la prensa antifascista porteña (1940-1941)” en Gené, Marcela y Malosetti Costa, Laura (edit.), Impresiones porteñas. Imágenes y palabras en la cultura visual de Buenos Aires, Buenos Aires, Edhasa, 2009.

Gené, Marcela, “Risas, sonrisas y carcajadas en tiempos de Perón. Pasando revista al humor político” en: Soria, Claudia, Cortés-Rocca, Paola y Dieleke, Edgardo (comp.) Políticas del sentimiento. El peronismo y la construcción de la Argentina moderna, Buenos Aires, Prometeo, 2010.

Gené, Marcela y Buonuome, Juan, “Las transformaciones de La Vanguardia como objeto gráfico y político, 1912-1930” en: Atrapados por la imagen. Arte y política en la cultura visual argentina, Buenos Aires, Edhasa, 2013

Grose, Francis, Principio de la caricatura, Seguido de un ensayo sobre la pintura cómica (Introducción de José Emilio Burucúa y Nicolás Kwiatkowski), Buenos Aires, Katz, 2012

La caricatura política argentina (Selección y presentación de Amadeo Dell’Acqua), Buenos Aires, Eudeba, 1960 (Serie del siglo y medio, n° 19)

Palacio, Jorge (Faruk), Crónica del humor político en la Argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 1993