Buenos Aires, domingo 18 de marzo de 2018

A los miembros de la comunidad del Colegio Nacional de Buenos Aires
Muchos conocen mi trayectoria como docente durante 35 años en la
Educación Pública y en particular mis 32 años en el Colegio, muchos
otros quizás no. A lo largo de estos 7 años como Rector he mantenido
una política de inclusión, cuidado y apoyo a los estudiantes del CNBA,
fortaleciendo la Educación Pública de excelencia propia de la historia
del Colegio.
Esta línea de trabajo se materializó en brindar a los alumnos
oportunidades de aprendizaje sin menoscabar las exigencias académicas
que toda la comunidad busca en nuestra institución: eliminar
correlatividades estrictamente burocráticas, aumentar la cantidad de
mesas examinadoras, ampliar la oferta de clases de apoyo, instalar las
tutorías de verano, crear el Departamento de Tutorías con un plantel
de 20 profesionales rentados, crear el Departamento de Trayectos
Especiales, ampliar las vacantes de ingreso a primer año en un 25%,
vigorizar el Voluntariado quintuplicando la cantidad de cursos con más
cargos docentes rentados para ayudar a más aspirantes con el fin de
igualar oportunidades, incorporar becas de ayuda económica, cambiar el
plan de estudios de sexto año, crear el Plan de Alumnos Libres para
5to. año, incorporar el Programa de Recursada para alumnos de 1ero. a
3er. año, acrecentar la oferta extracurricular, transformar la
Biblioteca en parlante, mejorar las condiciones edilicias, incrementar
los intercambios estudiantiles nacionales e internacionales, entre
otras tantas.
El Proyecto de redefinición del uso del espacio colegial va en este
mismo sentido. Es una oportunidad para innovar y experimentar
pedagógicamente. Así lo entendieron mayoritariamente Jefes de
Departamento y Tutores.
Desafortunadamente dos sectores del Colegio -con una visión más
tradicional y conservadora- no lo creyeron así y no contribuyeron a un
debate franco y constructivo a lo largo del año pasado. Quizás no supe
explicarlo. Uno de los grupos que mayor resistencia presentó a esta
modificación fue buena parte del cuerpo de preceptores, el otro, que
se ha opuesto a este cambio -esgrimiendo argumentos poco consistentes-
fue el de los consejeros resolutivos docentes del CER.
Quisiera dejar expresado con toda claridad que la incorporación de 70
alumnos en la matrícula ha surgido como consecuencia del análisis de
la distribución áulica del Colegio, tanto para este ciclo lectivo,
como para los próximos. El haber rechazado la implementación del
proyecto, y garantizar la permanencia de las 2 divisiones creadas
(Art. 1° y 2° de la resolución votada por el CER el viernes 9 de
marzo) son proposiciones contrapuestas. Los consejeros docentes
incluso se opusieron a la propuesta del claustro estudiantil para
debatir la reforma durante el año 2018, lo cual muestra la falta de
voluntad política para llevar adelante un debate democrático y
clausura así la posibilidad de que el año próximo sean abiertas otra
vez estas 2 nuevas divisiones.
Estoy seguro que todos juntos encontraremos el camino para fortalecer
al Colegio.
Gustavo Zorzoli
Rector